MEDITAR

La conciencia del ser humano se tambalea. Crece una corriente trascendental que poco a poco se dirige directo a nuestro atrofiado corazón.

A través de la meditación,  ya sea personal con la ayuda del Yoga, o por medio de danzas como la del “Tao, o Nataraj de Osho”, entre otras; nos volcamos en limpiar cuerpo y alma, sobre todo esta última.

Dice un buen amigo mío, que cada individuo del planeta necesita “resetearse”. Hemos ido todo lo lejos que hemos podido, obviando la esencia de nuestro ser. Amor, energía, fe; llámalo como quieras, pero de una u otra manera todo nos lleva a lo mismo, sustituir lo que hasta hoy dirige, pesando como una losa sobre nuestras lisiadas espaldas, el mundo y el destino del hombre; riqueza, poder, posesiones materiales, dinero, en una palabra; por un compendio de valores esenciales que se resumen en una única respuesta que todo lo envuelve: AMOR. Por ti, por los demás, por lo que nos rodea.

Quizá por fin estemos abriendo los ojos, repudiando nuestra actitud contra natura y empecemos por encontrarnos a nosotros mismos, ubicándonos en el universo que todo lo envuelve y del que irremediablemente formamos parte.

El 12 de diciembre del 2012 todo el planeta se puso de acuerdo por una meditación colectiva sin precedentes. Reuniones, quedadas públicas y abiertas para todo el que quisiera unirse sin criterios políticos, sociales, económicos ni religiosos. Única y exclusivamente para meditar. Una idea surgida en muchos países de todo el mundo de manera espontánea. Cada uno individualmente y a la vez todos juntos. Me apunté.

SI YA LO DECÍA SÓCRATES

399 ac, Sócrates, quizá el pensador y filósofo mejor valorado de la historia de la humanidad, fue condenado a morir ingiriendo cicuta. Su pena: enaltecer a la juventud con ideas contrarias y, por tanto críticas, con la democracia establecida en Atenas.

Siempre a lo largo de la historia, el hombre se ha empeñado en no escuchar al sabio cegado por el poder y la codicia.

Decía Sócrates que no es viable y hasta irresponsable elevar a Jefe de Gobierno a la persona equivocada, ya fuera o fuese por falta de preparación, experiencia o doctrina. Como ejemplo exponía que si algún mal de salud le acaeciera, acudiría sin ninguna duda al mejor especialista médico que pudiera encontrar, instruido en la materia y experimentado sobre la patología a tratar. La opinión de un político elegido por el  pueblo, sin formación en medicina sería descartada. Si tuviese que transportar mercancía valiosa de un punto a otro del planeta, intentaría que el mando del navío lo ocupase el más experto capitán, dotado de los conocimientos necesarios para enfrentarse a los problemas que pudieran surgir en el desempeño de sus funciones. La opinión del mejor orador y carismático votado por el pueblo, desconocedor de la ciencia de la navegación, sería irrelevante, poniendo en peligro el desenlace de la misión.

Con esto no quiero decir en ningún caso que el pueblo no deba elegir a los que han de gobernar nuestro país, faltaría más. Se trata de seleccionar por méritos, para poder votar entre las personas más preparadas bajo el programa electoral que más se identifique con nuestros deseos y propósitos políticos. Los mejores para los puestos más importantes.

Triunfa la evidencia que desencadena la lógica. Por muy trabajador que pueda ser cualquier persona que ha alcanzado un puesto de relevancia en el seno de cualquier partido político, no le habilita para desempeñar según qué cargo de responsabilidad, si carece de los conocimientos necesarios.

Creo que el mejor gobierno sería el más preparado. Un ministr@ de sanidad, podrá ser un buen político, pero deberá conocer desde dentro el funcionamiento de la sanidad, una persona con demostrada experiencia en el sector, capaz de resolver problemas que puedan surgir en el ámbito del cual es responsable. Un ministr@ de defensa, además de sus cualidades como político, civil o no, deberá tener experiencia en el ámbito militar, formado en doctrinas militares y capaz de desarrollar las estrategias necesarias en momentos de crisis o acción, ya sea para la defensa de nuestro país, como en las misiones que se nos puedan presentar desde el seno de las naciones unidas. Cualquiera de los múltiples asesores que se adjudican a nuestros políticos, no me cabe duda que están sobradamente preparados para asumir ellos mismos cargos de responsabilidad a la altura de sus conocimientos Y así con todos y cada uno de los ministerios o puestos políticos del gobierno de la nación. A fin de cuentas, de ellos depende nuestro bienestar económico y social.

De esta manera, se conseguiría desde mi humilde opinión, un gobierno a la altura de lo exigible.  Hasta ahora los ideales nos han demostrado que no gobiernan y  nuestro sistema democrático, plagado de lagunas y falto de renovación tampoco funciona.

Otro día hablaremos de votos efímeros que por derecho ejercemos bajo programas electorales con los que simpatizamos y que se venden como moneda de cambio en coaliciones de ideas contradictorias, con el único fin de gobernar a cualquier precio. Mercado libre con nuestros votos. Yo como Sócrates no termino de entender nuestra democracia.

DESESPERANZA

Sumidos en la desesperanza afloran nuestros más ocultos talentos y virtudes. Cuando lo socialmente aceptado se esfuma en la debacle laboral en la que nos han envuelto políticos y banqueros, nos da por crear.

Inundan la web nuevos escritores, pintores, productores audiovisuales, artesanos… Una amplia gama de personas que descubren sus cualidades cuando el tiempo del que se dispone, gracias al desempleo, les da la oportunidad.

Empeñado en buscar el lado positivo de todo, me acerco de puntillas y me alegro de que salgan a la luz mentes que piensen por sí mismas, sin condicionar ni manipular. Arte en estado puro es lo que necesitamos. Quizá un nuevo romanticismo que nos aleje de lo material que, por lo general, de la mano va de lo corrupto y podrido.

SUSURROS DE LA LUNA

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Todo es más difícil. Cada año la luna está más triste. Duda en ocasiones si salir y alumbrarnos con su tenue luz, pues ella… todo lo ve. Me ha dicho que se esconde entre las nubes y, así, oculta, observa como el rencor y la envidia proliferan como una enredadera que se come poco a poco la honestidad y los buenos valores del árbol de la vida.

Le pide a las nubes que lloren, que griten con furia, que truenen como si fuese la última vez. Pero nadie la mira, todos están demasiado ocupados en sus viles quehaceres. Solitarios nostálgicos de un tiempo mejor, la miramos de vez en cuando, impotentes. Ni siquiera la posibilidad de perderse en cualquier confín de nuestro bello planeta me reconfortaría, no me consuela no ver. Ser consciente de lo que ocurre despierta un sentimiento de culpabilidad. No soy capaz de cambiar un mundo que se viene abajo, sólo no puedo. Apenas consigo inyectar mi verdad en oídos amigos. El cuestionado destino entretiene con escalones cada vez más altos y difíciles el tiempo que el día me permite pensar. Si no, mirar en rededor; el odio insulso e intransigente nos mantiene en vilo. Si te descuidas, el espíritu de Judas se hace recordar en compañeros, en conocidos que apuñalan la palabra, la lealtad y el compromiso.

Entrar al trapo sería fácil. Caer en el despropósito, la falacia, el embuste, convertiría los escalones en mecánicos que ligeros y veloces me darían un poder que no necesito. Fiel a mí mismo, sigo en lucha por las personas verdaderas, los sinceros y leales amigos y cualquiera que sea la persona que conozca y luzca con luz propia para ayudar a la luna. Por ellos lucho, por ellos quiero, por ellos entreno mi mente y mi alma, no habrá escalón que se me resista.

VIENTOS DE PONIENTE

 

Sopla fuerte el viento de la tarde. Dueño del aire que respiro, aturde mis sentidos insistentemente. Silva hasta chillar. Un quejido en el ambiente, solidario con un país que se desmorona. Caras raras, mentes idas en buscar y no encontrar. Palabras que se gravan en nuestra memoria, palabras nunca oídas o ignoradas: recesión, recorte, desalojo…

Veo un mundo mejor lejos, no en la distancia, sino en el tiempo. Ratas trajeadas que se esconden y barajan con nuestro futuro. Su nombre:” los mercados”. Su moral: inexistente.

La humanidad, ovejas descarriadas delante de espejos trucados. Vemos lo que quieren que veamos. Sabemos lo que manipulado nos quieren contar. Nos creemos libres, sal de la senda y cuéntame como te va.

Es necesario un cambio de actitud, de mentalidad, de prioridades. Demasiados humanos para sobrevivir a nosotros mismos. Tendremos lo que nos merecemos.

Mi blog literario