MEDITAR

La conciencia del ser humano se tambalea. Crece una corriente trascendental que poco a poco se dirige directo a nuestro atrofiado corazón.

A través de la meditación,  ya sea personal con la ayuda del Yoga, o por medio de danzas como la del “Tao, o Nataraj de Osho”, entre otras; nos volcamos en limpiar cuerpo y alma, sobre todo esta última.

Dice un buen amigo mío, que cada individuo del planeta necesita “resetearse”. Hemos ido todo lo lejos que hemos podido, obviando la esencia de nuestro ser. Amor, energía, fe; llámalo como quieras, pero de una u otra manera todo nos lleva a lo mismo, sustituir lo que hasta hoy dirige, pesando como una losa sobre nuestras lisiadas espaldas, el mundo y el destino del hombre; riqueza, poder, posesiones materiales, dinero, en una palabra; por un compendio de valores esenciales que se resumen en una única respuesta que todo lo envuelve: AMOR. Por ti, por los demás, por lo que nos rodea.

Quizá por fin estemos abriendo los ojos, repudiando nuestra actitud contra natura y empecemos por encontrarnos a nosotros mismos, ubicándonos en el universo que todo lo envuelve y del que irremediablemente formamos parte.

El 12 de diciembre del 2012 todo el planeta se puso de acuerdo por una meditación colectiva sin precedentes. Reuniones, quedadas públicas y abiertas para todo el que quisiera unirse sin criterios políticos, sociales, económicos ni religiosos. Única y exclusivamente para meditar. Una idea surgida en muchos países de todo el mundo de manera espontánea. Cada uno individualmente y a la vez todos juntos. Me apunté.

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