Cuando se trata de amar

 

Afable es el camino y circundante el caminar.

En su cerebro impreciso, en su etéreo cavilar,

miles de palabras quieren explotar.

Mas el nudo de su conciencia no consigue desatar.

Si piensa en ello, peor; no pensar un imposible  cuando se tratar de amar.

Y entre dires y diretes los segundos se hacen años y su carga una lucha en constante dualidad.

Como vientre de alquiler se vende al deseo, al sentimiento agradable de su compañía, a la inviolable atracción de sus cuerpos que se erizan en contacto y lamentan el deseo inacabado.

Moran en sus sueños otras vidas relativas, otros mundos que reales se les hacen placenteros.

Que en sus noches hay más lunas y los soles no se ocultan hasta el día de llorar. Y así resurgen en vena, licuando sus miradas en encuentros siempre cortos y en despedidas siempre eternas, infusiones de moral.

 

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