Todas las entradas de: Cristian

YA NO

Ya no.

Ya no ronroneará de placer sobre mi pecho hasta altas horas de la madrugada.

Ya no se sentará paciente sobre la tapa del bidé cada mañana, mientras me ducho, solo esperando la caricia matutina; sus buenos días.

Ya no pedirá hasta la saciedad que le abramos la ventana para salir al jardín y “croquetear” en sus dominios.

Ya no. Ya no se hartará de paciencia soportando los juegos incansables de su compi Iskandar que tanto lo echa ahora de menos.

Parece difícil de creer, pero nuestro Suri ha dejado un vacío difícil de disimular.

Un compañero de piso fantástico; cariñoso y juguetón hasta sus últimos días. Noble y leal como nunca antes pude ver en un felino. Grande y con un porte distinguido que le regaló la descendencia de su raza: Bosque de Noruega; así como un pelaje que ha todos llamaba la atención.

Nuestro Suri se ha ido con la clase que lo caracterizaba. Casi sin hacer ruido. No queriendo molestar y regalándonos los últimos instantes de su vida. Una vida saludable; hasta que la vejez, ese incuestionable momento que a todo ser vivo le ha de llegar, lo fue apagando hasta que su energía se disipó en la última mañana de septiembre.

Te echaré de menos amigo… pero ya no; ya no te lo podré decir a ti.

Descansa en paz y gracias por todo.

UN MAL DÍA

Distorsión del razonamiento en voces vacías de contenido y repletas de improperios; producto del odio embrujado por la desconfianza adquirida; recuerdos carcomidos y podridas teorías de conspiraciones inexistentes en sus mentes desatadas por la gota que colmó el vaso.

Moisés se desespera cuando la discusión se apodera del tiempo en una tarde que anuncia el otoño que ya llega. Mira a Irene, que bañada en desasosiego, reproduce, intentando contener la ira, lo que su cerebro ha concluido tras años de malos entendidos, reacciones erróneas y falta de confianza.

Ambos intentan no perder la compostura, pero no es fácil. Moisés sufre un nuevo “deja vu” de asuntos que a priori ya debieron ser sepultados años atrás. De hecho, ni siquiera recuerda de lo que habla Irene. Más propio de su personalidad, en su afán de sonreír a la vida, optimista  da por zanjados lo problemas que en su momento se tratan y borra los datos de su tarjeta de memoria cerebral. Pero Irene parece no pasar página nunca, y anclada en sus razonamientos no cede ante argumentos más que clarificadores; al menos, eso `piensa Moisés.

Irene, montada a caballo en su verdad verdadera, hoy parece escuchar a Moisés, al menos eso quiere creer. Ambos se acusan, reprochan y concluyen dispares realidades.

Ofuscado Moisés la mira confuso. La quiere. De eso no hay duda. Pero cada día crece el desequilibrio en una balanza que hasta ahora ha conseguido mantenerse equitativa. E intenta averiguar si las cosas que los unen, son meritorias de continuar ante las que los separa.

Irene, convencida de que Moisés es el hombre de su vida, teme violentar demasiado las cosas y que su chico se rinda un día ante las adversidades.

Ante encontronazos inevitables; familia, amigos, trabajo…_Nadie dijo nunca que fuera fácil_, revolotean ideas de liberación que solo se inhiben por una relación que tras diez años de alegrías y penas, se ha consolidado con esfuerzo de ambas partes.

Moisés observa por la ventana cúmulos nubosos que se concentran anunciando una tormenta por llegar, y teme que algún día, tras ella, no llegue la calma.

UN REGALO

Se acerca. La distingue a lo lejos. Su caminar es decidido, seguro; como sus ideas; siempre claras.

Como una brisa en el bochorno absoluto, aparece y disipa su ansiedad. Hace unos instantes que el amanecer lo sorprendió mirando el horizonte en busca de un futuro merecido, pero a la vez tan difuso como la neblina que da paso al alba. Su tono rosáceo le recuerda el rostro de su amada tras el placer acabado de sus escasos encuentros amatorios, cuando extasiada de placer solo sonríe y se abanica con la mano mientras intenta disimular el temblor de sus piernas.

Y no entiende que el regalo es ella. Que la vida le sonríe desde que en su vida apareció como por casualidad en una noche que nunca debió terminar.

-No creo en la casualidad-, le dijo. Y ella miró para otro lado no queriendo rebosar de esperanza.

SOY

Y descubro lo que soy.

Y encuentro en mí un poco de ti. Un poco de todos aquellos que de una u otra forma se han involucrado en el devenir de mi vida a lo largo de los años.

Y de cada experiencia que ha dejado profunda huella esculpiendo mi alma, mi filosofía, mi sentir…

De cada pedazo de roca que he escalado; de cada cumbre ascendida, y de las gotas de sudor que regaron el camino.

De cada país visitado…

Soy, un poco de cada cultura conocida. De cada nuevo amigo que me mostró gratuitas formas de ser feliz, de vivir…

De cada beso de amor; de cada abrazo sincero; de cada caricia sentida. De las personas que fueron y se esfumaron. De las que están…siempre.

Soy un poco de cada nuevo amanecer.

De mis manuscritos, cuentos, novelas y rimas…

Un poco de lo que estudié; de lo que el trabajo, tan cercano y humano, despierta en mí cada jornada.

Un poco de mi familia y sus desventuras.

Soy un poco de decenas de melodías; de ritmos grabados a fuego en lo más íntimo de mi memoria.

Soy un poco de todas esas pequeñas cosas. Siempre dispuesto a seguir creciendo, aprendiendo, compartiendo, experimentando.

Soy.

CERVANTES, BIEN MERECE UNA ENTRADA

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Visitando el bello paraje de las Lagunas de Ruidera, en La Mancha de nuestro variopinto país, cual encantado por la musa que ha de acompañar a todo escritor, mis pasos me llevaron hasta un lugar que ha de ser de peregrinación para todos los amantes de las letras.

Encontré, o mejor dicho, me encontró la villa olvidada, “ese lugar de la mancha” cuyo autor, de quizá  la mejor de las novelas escritas en varios siglos, nunca quiso recordar, y que sigue siendo hoy en día la representación del mejor castellano en todo el mundo.

Ese lugar de La Mancha, ha resultado ser Argamasilla de Alba. Una pequeña y pintoresca villa de la provincia de Ciudad Real, donde sus agradables vecinos presumen de conservar tal cual y desde el siglo XVII la cueva donde permaneció preso Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Todos los indicios, documentos, e investigaciones llevadas a cabo por los biógrafos más cervantinos del planeta, han llegado a la conclusión de que en la Cueva de Medrano, comenzó Cervantes el mundialmente conocido libro El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.

Aunque justificada su prisión por recibir pagos infructuosos o velados de índole tributaria, se sabe que el verdadero motivo de la pena no fue otro que un lío de faldas de nuestro Miguel con la hija de quien no correspondía. Bendita sea la buena moza que pudo enamorar a nuestro célebre y universalmente conocido Cervantes, que de este modo nació en la privilegiada imaginación del autor las aventuras del Hidalgo Don quijote; una de las mejores obras de la historia de la literatura.

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No adelantaré más información, invitando a todo buen lector y escritor a sentarse, como hizo quien subscribe, en el mismo lugar donde con pluma, tinta y el mejor de los ingenios, lo hiciera entonces Cervantes en su azorada prisión. Antes lo hicieron eminencias como Azorín, Rubén Darío…; y posteriormente otros grandes de las letras, como Vargas Llosa; en la idea de buscar esa inspiración divina que a Cervantes le llegó desde las roca blanca de la cueva, el tragaluz y los túneles que la completan, soñando con ser el menda, algún día, un visitante de los que permanezcan en tan sublime museo fotografiado por sus logros literarios.

No puedo despedir esta entrada sin agradecer a Charo, guía del museo y entusiasta cervantina su agradable conversación, conocimientos y pasión por su trabajo y el de Don Miguel de Cervantes.

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Cumpliré la promesa de regresar a “El Lugar de La Mancha” a completar la visita.

SANGUIJUELA EMOCIONAL

_ ¡Sanguijuela emocional! ¡Eso es lo que eres! ¡Me repugna tu presencia!

Tras escuchar esto, Imanol contuvo el aliento. Desmoronado intentaba dilucidar qué había ocurrido para que lo que había comenzado como un fin de semana prometedor, terminase de tal modo. Con la mirada, suplicó clemencia sin saber por qué, ni qué podía provocar un odio tan enquistado y dañino en el amor de su vida; pero ella contuvo la mirada. Inyectados en sangre, sus ojos no pestañeaban y no tardó en escupir su ira.

                               _Ya tienes lo que querías. Ahora podrás tirarte a todas esas amigas que dices tener. No te quiero volver a ver.

                               _No entiendo…

                               _ ¡Vete a la mierda cretino!_ interrumpió en un grito._ ¡Vete de mi casa!

                               _Por favor. Podemos hablar sin gritar. Tranquilízate y dime qué es lo que ocurre. No entiendo nada._ Desesperado Imanol intentaba que Sofía entrase en razón. Que se explicase sin insultos.

                               _ ¡Esto es lo que pasa!_ Y le tiró su móvil desde el otro lado del salón.

                               _ ¿Has mirado mi teléfono? ¿Es eso?

                Lo había hecho mientras Imanol se duchaba.

                Imanol consultó el móvil y encontró la respuesta que anhelaba. Enseguida comenzó a reír a carcajadas.  Sofía presa de la ansiedad comenzó a lanzar todo lo que encontraba a su alcance. Cojines, un cenicero, el pienso del gato…

                               _Te está bien empleado. Por desconfiada. ¿Qué te hace creer que puedes consultar mi teléfono? Has invadido mi privacidad. El espacio que solo a mí me corresponde.

                               _ ¿Quién es esa Adriana?_ Las dudas comenzaban a inquietar a Sofía, que temía haber metido la pata.

                                _No debería decírtelo_ interpeló ahora más tranquilo Imanol, mientras se secaba el pelo.

                Sofía frunció el ceño. Pero la pasividad de Imanol la desconcertaba. Lo había leído diez veces antes de enfurecer y descubrir que había sido traicionada por su novio. Más calmada preguntó deseosa por obtener respuestas.

                               _ ¿Quién es Adriana? ¿De qué te ríes? ¿Te parece gracioso?

                Pero Imanol se hacía de rogar.

                               _ ¿Cómo me has llamado? ¡Ah sí! Sanguijuela emocional. No debería responder. No te lo mereces. Tus celos son enfermizos y tu actitud la de una adolescente.

                Sin saber qué decir, Sofía se sentó en el sofá esperando que Imanol de una vez por todas despejara sus dudas. Este se lo tomó con calma. Se despojó de la toalla que cubría su musculado cuerpo y se aproximó a Sofía.

                               _Adriana es mi ahijada_ Sofía enrojeció._ La estoy ayudando con un trabajo del instituto. La ayudo a corregir versos de una poesía que tiene que entregar antes del lunes.

                               _No me habías dicho que tuvieras una ahijada._ Sonó a disculpa.

                               _Llevamos dos meses juntos. Casi no sabemos nada el uno del otro. Pero si  cotilleas mi teléfono a la menor ocasión, ¿qué puedo esperar de ti de ahora en adelante?

                Sofía se derrumbó.

                               _Perdona_ dijo al fin. Me he precipitado. Lo siento.

                Se incorporó del sofá y abrazó a Imanol. Comenzó a besarlo hasta que este se excitó. Sofía se desnudo rápidamente y sobre el sofá dieron rienda suelta a su amor descargando adrenalina acumulada por la tensión previa. Ella quedó profundamente dormida.

                Imanol aprovechó para enviar un mensaje a Adriana.

                             » _No vuelvas a mandarme esos mensajes al móvil. Mañana te llamo y te explico. Estoy deseando volverte a ver. Me vuelves loco.-«


EN LA FLOR DE LA VIDA

Se protege de miradas que la inquietan levantando las solapas de la gabardina. Esconde su delicada sonrisa y algo más entre los pliegues del cuello de su jersey. Entre pasos alocados en un ir y venir incesante, se pierde dejándose mecer por la corriente humana que la rodea. Libre y tan insignificante entre la multitud, disfruta por primera vez en muchas semanas de la indiferencia. Seguir leyendo EN LA FLOR DE LA VIDA

Cuando se trata de amar

 

Afable es el camino y circundante el caminar.

En su cerebro impreciso, en su etéreo cavilar,

miles de palabras quieren explotar.

Mas el nudo de su conciencia no consigue desatar.

Si piensa en ello, peor; no pensar un imposible  cuando se tratar de amar.

Y entre dires y diretes los segundos se hacen años y su carga una lucha en constante dualidad.

Como vientre de alquiler se vende al deseo, al sentimiento agradable de su compañía, a la inviolable atracción de sus cuerpos que se erizan en contacto y lamentan el deseo inacabado.

Moran en sus sueños otras vidas relativas, otros mundos que reales se les hacen placenteros.

Que en sus noches hay más lunas y los soles no se ocultan hasta el día de llorar. Y así resurgen en vena, licuando sus miradas en encuentros siempre cortos y en despedidas siempre eternas, infusiones de moral.