Todas las entradas de: Cristian

CUANDO LLEGA LA HORA

_Al final, el dinero es lo de menos. Añoras querer y que te quieran_. Eso es lo que desde la experiencia que abona la vejez te dicen aquellos que solos, se enfrentan a un destino bastante predecible cuando la parca llama a la puerta.

Descubren que todo lo atesorado no cabe en el ataud, e inevitablemente dejará de pertenecerte en cuanto tú dejes de existir para el resto del mundo que sigue su curso inexorablemente.

Y se arrepienten solo de lo que no hicieron cuando pudieron; de lo que no han dicho y se queda en un hondo tintero. De oportunidades desaprovechadas, experiencias no vividas; amores desterrados y amigos perdidos.

Del tiempo extinto entre quejidos evitables y cabreos ridículos e inconfesables. De manos tendidas e ignoradas que luego serán anheladas

De ello aprendo e intento interiorizar en mi ya arraigada filosofía de vida.

Sentir de cerca; tocar…

Querer sin filtros; amar…

Experimentar.

CRUCE DE MIRADAS

Mientras espera impaciente un reencuentro harto deseado,las bajas temperaturas de la mañana lo invitan a esconder las manos en los bolsillos de su forro polar. Ella asoma a los pocos minutos por la esquina en dirección al portal donde Fran la observa con detenimiento. Casi no la ve; refugiada tras varias capas de abrigo, bufanda y gorro resolpa y se queja del frío.

Deseando estar a solas, Fran la aborda en el ascensor. La abraza con firmeza, como queriendo constatar que es real, tangible.

Él busca su boca una y otra vez; pues sus labios son carnosos y adictivos. Ella los ofrece, pero los retira antes de perder el control. Fran se da cuenta, y, aunque con mirarla descubre sus pensamientos, no se rinde. Sara va de un lado a otro de la casa organizándose e intentando disimular sus nerviosismo.

Entonces Fran la mira fíjamente a los ojos; la coje desprevenida. Sara no tiene tiempo de esconder sus deseos; tan apasionados como temerarios; tan al alcance como ella esté dispuesta a reconocer.

Ella cierra el balcón de sus pupilas traidoras y se esconde tras su radiante sonrisa. Y Fran la deja hablar, la escucha, la observa intentando memorizar su voz, su aroma…perdiéndose en la miel de su mirada.

Otro encuentro en su mundo más real. Ese que todos guardamos en lo más profundo de nuestros pensamientos; donde hablamos con nosotros mismos y nos juzgamos, nos regañamos, nos vanagloriamos y justificamos.

El tiempo apremia y Fran ha de irse. Un último beso, este más complaciente. Mientras llama al ascensor, Sara espera en el umbral. De nuevo las miradas se cruzan y trasmiten sus mensajes.

Fran quiere atravesar el balcón y descubrir a Sara al completo. Ella que las estrellas se confabulen con el destino y los una para siempre.

FELICIDAD VIRTUAL

Escuchaba la radio antes del amanecer, camino del trabajo. Cuando conduzco me hace compañía y no siempre la música me entretiene.


Debatían de ética y moral ante los avances y la velocidad que la propia vida imprime a la humanidad, y, sobre todo, a las próximas generaciones, tan encapsuladas por un colapsado mundo digital del que casi nadie escapa.
Y cuando la ciencia anuncia que tras múltiples estudios el secreto de la capacidad creativa del ser humano es cuestión de la sinapsis, y que es posible, no solo igualar esas capacidades en el ámbito de la inteligencia artificial, sino superarlas, aparecen los miedos. Por ello, se contratan filósofos, pensadores, doctores en ética y bioética tratando de encontrar el límite, la línea roja que no se ha de sobrepasar.
Se trata de encontrar el punto justo para humanizar a las máquinas, cuando para mí, el verdadero problema será en breve, «desrobotizar» al ser humano.


Envueltos en un mundo virtual, la mente está cada vez más lejos del pensamiento propio, de la capacidad de razonar por uno mismo, pues cualquier dispositivo al alcance de la mano te facilita, ipso facto, la respuesta que necesites en ese instante. No levantamos la mirada sin comprobar que digitalmente estamos protegidos, y siendo así, el resto nos es indiferente. No tardando mucho; bueno, quizá ya sea tarde para elucubrar, al amparo de la necesidad creada y la velocidad de crucero a toda máquina, nos apearemos sin control, sin habernos enterado.


Un mundo que alguien imagina por nosotros y al que sucumbimos ciegos y satisfechos.

Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo. (Cicerón 106 AC)

RENDICIÓN

Definitivamente nos hemos rendido.

Sí. Da igual la cumbre del clima de Madrid y la del año que viene en Glasgow. Es indiferente el  clamor universal de los que no podemos tomar las decisiones.

 La lección de sentido común de los más jóvenes se pondera y magnifica de cara a la galería y se ridiculiza en privado.

Nadie se fía de nadie. Detrás del gran problema universal que a todos nos afecta, y, en mayor medida a los más pobres, y por ello más susceptibles de sufrir mayores desastres a muy corto plazo, está la desconfianza. Por la pérdida de poder; del equilibrio económico que mantienen los poderosos; y por tanto del control. Están cegados por la ambición. El gran mal del ser humano, y por desgracia, en consecuencia, de todo ser vivo que habita la tierra.

Que sí. Nos hemos rendido. Lo que realmente importa es estar preparados para lo que inevitablemente va a ser una realidad. Los responsables directos de la situación: EEUU, China, Rusia y la India, se mantienen al margen de cualquier iniciativa capaz de resolver o , al menos, paliar lo que ya está sucediendo, para seguir enriqueciéndose mientras se descojonan desde el palco. En el campo, más de 80 países de segunda división juegan un partido amañado cuyo empate a cero ya se había cerrado entre bambalinas.

No tenemos remedio. Será que lo hemos interiorizado. Será que nos motiva la autodestrucción; la curiosidad por ser testigos del caos y la destrucción de la tierra. Será que como el 98% de las especies del planeta a lo largo de su existencia, nos ha llegado la hora de la extinción.

Sea.

SOLO TEMO AL OLVIDO

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Recién caídos los cuarenta y cinco, como siempre en mi cumpleaños, lanzo un vistazo atrás. Es a partir de este día cuando, como hacen millones de personas en fin de año, hago memoria y analizo lo vivido y lo que quiero vivir.

Revuelvo entre los recuerdos de mi mente y recupero grandes momentos experimentados, disfrutados; solo o en compañía.

Me miro al espejo y soy quien siempre quise ser. Pasan los años, pero perduran las energías que me llevan en volandas a seguir en la búsqueda de lo que me inquieta; a mantener el pulso al cuerpo y seguir disfrutando de la escalada y la montaña; a dejarme llevar en esos irrepetibles momentos de conexión entre la mente y las letras; algunos lo llaman inspiración; preciosa palabra que nos ha llegado desde el helenismo y la cultura hebrea y que significa “recibir el aliento”. Me encanta.

Únicamente temo al olvido. Que una vida basada en sentir de cerca, admirar la belleza a pie de valle, río o cañón; esas cientos de horas de amenas conversaciones, sin duda enriquecedoras; todas las cumbres alcanzadas, los sueños cumplidos…Que un día amanezca y una vida entera se desvanezca exiliada en millones de células cerebrales que decidan colgar la toalla y tomarse su merecido descanso.

Si algún día algo así ocurre, quiero que alguien me lea un cuento y me cuente mi vida.

YA NO

Ya no.

Ya no ronroneará de placer sobre mi pecho hasta altas horas de la madrugada.

Ya no se sentará paciente sobre la tapa del bidé cada mañana, mientras me ducho, solo esperando la caricia matutina; sus buenos días.

Ya no pedirá hasta la saciedad que le abramos la ventana para salir al jardín y “croquetear” en sus dominios.

Ya no. Ya no se hartará de paciencia soportando los juegos incansables de su compi Iskandar que tanto lo echa ahora de menos.

Parece difícil de creer, pero nuestro Suri ha dejado un vacío difícil de disimular.

Un compañero de piso fantástico; cariñoso y juguetón hasta sus últimos días. Noble y leal como nunca antes pude ver en un felino. Grande y con un porte distinguido que le regaló la descendencia de su raza: Bosque de Noruega; así como un pelaje que ha todos llamaba la atención.

Nuestro Suri se ha ido con la clase que lo caracterizaba. Casi sin hacer ruido. No queriendo molestar y regalándonos los últimos instantes de su vida. Una vida saludable; hasta que la vejez, ese incuestionable momento que a todo ser vivo le ha de llegar, lo fue apagando hasta que su energía se disipó en la última mañana de septiembre.

Te echaré de menos amigo… pero ya no; ya no te lo podré decir a ti.

Descansa en paz y gracias por todo.

UN MAL DÍA

Distorsión del razonamiento en voces vacías de contenido y repletas de improperios; producto del odio embrujado por la desconfianza adquirida; recuerdos carcomidos y podridas teorías de conspiraciones inexistentes en sus mentes desatadas por la gota que colmó el vaso.

Moisés se desespera cuando la discusión se apodera del tiempo en una tarde que anuncia el otoño que ya llega. Mira a Irene, que bañada en desasosiego, reproduce, intentando contener la ira, lo que su cerebro ha concluido tras años de malos entendidos, reacciones erróneas y falta de confianza.

Ambos intentan no perder la compostura, pero no es fácil. Moisés sufre un nuevo “deja vu” de asuntos que a priori ya debieron ser sepultados años atrás. De hecho, ni siquiera recuerda de lo que habla Irene. Más propio de su personalidad, en su afán de sonreír a la vida, optimista  da por zanjados lo problemas que en su momento se tratan y borra los datos de su tarjeta de memoria cerebral. Pero Irene parece no pasar página nunca, y anclada en sus razonamientos no cede ante argumentos más que clarificadores; al menos, eso `piensa Moisés.

Irene, montada a caballo en su verdad verdadera, hoy parece escuchar a Moisés, al menos eso quiere creer. Ambos se acusan, reprochan y concluyen dispares realidades.

Ofuscado Moisés la mira confuso. La quiere. De eso no hay duda. Pero cada día crece el desequilibrio en una balanza que hasta ahora ha conseguido mantenerse equitativa. E intenta averiguar si las cosas que los unen, son meritorias de continuar ante las que los separa.

Irene, convencida de que Moisés es el hombre de su vida, teme violentar demasiado las cosas y que su chico se rinda un día ante las adversidades.

Ante encontronazos inevitables; familia, amigos, trabajo…_Nadie dijo nunca que fuera fácil_, revolotean ideas de liberación que solo se inhiben por una relación que tras diez años de alegrías y penas, se ha consolidado con esfuerzo de ambas partes.

Moisés observa por la ventana cúmulos nubosos que se concentran anunciando una tormenta por llegar, y teme que algún día, tras ella, no llegue la calma.

UN REGALO

Se acerca. La distingue a lo lejos. Su caminar es decidido, seguro; como sus ideas; siempre claras.

Como una brisa en el bochorno absoluto, aparece y disipa su ansiedad. Hace unos instantes que el amanecer lo sorprendió mirando el horizonte en busca de un futuro merecido, pero a la vez tan difuso como la neblina que da paso al alba. Su tono rosáceo le recuerda el rostro de su amada tras el placer acabado de sus escasos encuentros amatorios, cuando extasiada de placer solo sonríe y se abanica con la mano mientras intenta disimular el temblor de sus piernas.

Y no entiende que el regalo es ella. Que la vida le sonríe desde que en su vida apareció como por casualidad en una noche que nunca debió terminar.

-No creo en la casualidad-, le dijo. Y ella miró para otro lado no queriendo rebosar de esperanza.

SOY

Y descubro lo que soy.

Y encuentro en mí un poco de ti. Un poco de todos aquellos que de una u otra forma se han involucrado en el devenir de mi vida a lo largo de los años.

Y de cada experiencia que ha dejado profunda huella esculpiendo mi alma, mi filosofía, mi sentir…

De cada pedazo de roca que he escalado; de cada cumbre ascendida, y de las gotas de sudor que regaron el camino.

De cada país visitado…

Soy, un poco de cada cultura conocida. De cada nuevo amigo que me mostró gratuitas formas de ser feliz, de vivir…

De cada beso de amor; de cada abrazo sincero; de cada caricia sentida. De las personas que fueron y se esfumaron. De las que están…siempre.

Soy un poco de cada nuevo amanecer.

De mis manuscritos, cuentos, novelas y rimas…

Un poco de lo que estudié; de lo que el trabajo, tan cercano y humano, despierta en mí cada jornada.

Un poco de mi familia y sus desventuras.

Soy un poco de decenas de melodías; de ritmos grabados a fuego en lo más íntimo de mi memoria.

Soy un poco de todas esas pequeñas cosas. Siempre dispuesto a seguir creciendo, aprendiendo, compartiendo, experimentando.

Soy.

CERVANTES, BIEN MERECE UNA ENTRADA

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Visitando el bello paraje de las Lagunas de Ruidera, en La Mancha de nuestro variopinto país, cual encantado por la musa que ha de acompañar a todo escritor, mis pasos me llevaron hasta un lugar que ha de ser de peregrinación para todos los amantes de las letras.

Encontré, o mejor dicho, me encontró la villa olvidada, “ese lugar de la mancha” cuyo autor, de quizá  la mejor de las novelas escritas en varios siglos, nunca quiso recordar, y que sigue siendo hoy en día la representación del mejor castellano en todo el mundo.

Ese lugar de La Mancha, ha resultado ser Argamasilla de Alba. Una pequeña y pintoresca villa de la provincia de Ciudad Real, donde sus agradables vecinos presumen de conservar tal cual y desde el siglo XVII la cueva donde permaneció preso Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Todos los indicios, documentos, e investigaciones llevadas a cabo por los biógrafos más cervantinos del planeta, han llegado a la conclusión de que en la Cueva de Medrano, comenzó Cervantes el mundialmente conocido libro El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.

Aunque justificada su prisión por recibir pagos infructuosos o velados de índole tributaria, se sabe que el verdadero motivo de la pena no fue otro que un lío de faldas de nuestro Miguel con la hija de quien no correspondía. Bendita sea la buena moza que pudo enamorar a nuestro célebre y universalmente conocido Cervantes, que de este modo nació en la privilegiada imaginación del autor las aventuras del Hidalgo Don quijote; una de las mejores obras de la historia de la literatura.

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No adelantaré más información, invitando a todo buen lector y escritor a sentarse, como hizo quien subscribe, en el mismo lugar donde con pluma, tinta y el mejor de los ingenios, lo hiciera entonces Cervantes en su azorada prisión. Antes lo hicieron eminencias como Azorín, Rubén Darío…; y posteriormente otros grandes de las letras, como Vargas Llosa; en la idea de buscar esa inspiración divina que a Cervantes le llegó desde las roca blanca de la cueva, el tragaluz y los túneles que la completan, soñando con ser el menda, algún día, un visitante de los que permanezcan en tan sublime museo fotografiado por sus logros literarios.

No puedo despedir esta entrada sin agradecer a Charo, guía del museo y entusiasta cervantina su agradable conversación, conocimientos y pasión por su trabajo y el de Don Miguel de Cervantes.

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Cumpliré la promesa de regresar a “El Lugar de La Mancha” a completar la visita.